«Mi sistema acierta el 71 % de las veces.» Con esa frase arrancan muchas de las auditorías que me encargan, y demasiadas van seguidas de una cuenta plana. El ratio de acierto es el dato más repetido del trading técnico y el que menos dice: sin saber cuánto ganas al acertar y cuánto pierdes al fallar, es un número decorativo.
Qué mide de verdad el ratio de acierto
Es una división simple: operaciones ganadoras entre totales. No sabe cuánto arriesgaste ni si la ganadora te dejó tres euros o trescientos. Un sistema no es una máquina de acertar, sino de repartir, y lo que decide tu cuenta es el saldo medio del reparto.
Mido todo en erres. Una erre es lo que arriesgas: la distancia entre tu entrada y tu stop traducida a dinero. Si arriesgas 100 euros y ganas 300, esa operación te dio tres erres.
La cuenta que decide: la esperanza por operación
La fórmula cabe en una línea: probabilidad de acertar por lo que ganas, menos probabilidad de fallar por lo que pierdes.
Sistema A, el que presume: acierta el 70 % y gana 1 erre al acertar, pero al fallar deja correr la pérdida hasta 3. Cuenta: 0,70 × 1 − 0,30 × 3 = 0,70 − 0,90 = −0,20 erres por operación.
Sistema B, el que avergüenza: acierta el 40 %, gana 3 erres al acertar y pierde 1 al fallar. Cuenta: 0,40 × 3 − 0,60 × 1 = 1,20 − 0,60 = +0,60 erres por operación.
Con una cuenta de 10.000 euros y un riesgo del 1 %, la erre vale 100 euros: en cien operaciones, el que acierta el 70 % se deja 2.000 euros y el que falla seis de cada diez suma 6.000. Ese 0,60 es una media, y el 40 % del que sale lo estimas con el margen que verás más abajo: la cuenta compara sistemas, no proyecta un año.
El umbral: qué ratio de acierto necesita cada sistema
Si igualas esa esperanza a cero y despejas, sale el listón: uno dividido entre uno más el cociente entre lo que ganas y lo que pierdes.
Si ganas 3 por cada 1 que arriesgas, 1 ÷ 4 = 25 %. Si ganas 2 por 1, 1 ÷ 3 = 33,3 %. Si ganas lo mismo que pierdes, 1 ÷ 2 = 50 %. Y si ganas 0,5 por 1, 1 ÷ 1,5 = 66,7 %.
Vuelve al sistema A: gana 1 y pierde 3, su cociente es 0,333 y su listón está en 1 ÷ 1,333 = 75 %. Acierta el 70 %: cinco puntos por debajo de lo que necesita para no perder. Ahí no hay psicología que valga; la aritmética no negocia.
El sistema del 71 % que perdía dinero
El pasado marzo audité uno en una sala pequeña con la persiana medio bajada, el radiador dando de más y un café de máquina que se me quedó frío en la mesa. El gestor, metódico, tres años operando índices europeos, giró el portátil con la celda del porcentaje en verde y en negrita: 71 %.
Le pedí dos columnas más: cuánto se llevaba al acertar y cuánto dejaba al fallar. Salieron 0,4 erres contra 1. La cuenta, en el reverso de un extracto: 0,71 × 0,4 − 0,29 × 1 = 0,284 − 0,29 = −0,006 erres por operación, antes de comisiones y horquilla, que en su operativa valían 0,03 erres por viaje: −0,036 en total. Por las 340 operaciones de ese año, con su erre de 100 euros, 1.224 euros de pérdida. Su banco decía 1.190. Cuadraba.
Se quedó callado y soltó la frase que oigo siempre: «Yo pensaba que tenía mala suerte con las comisiones». No era suerte: su sistema cerraba en verde muy pronto y en rojo muy tarde, tapado por un dato en negrita.
Subir el porcentaje de aciertos empeorando el sistema
Lo suyo no fue un accidente: es la palanca más tentadora del oficio. Acerca el objetivo y acertarás más; aleja el stop, más todavía. Las dos suben el porcentaje y hunden lo que el porcentaje debería sostener.
Vuelve al sistema B: con su 40 % y sus 3 erres gana 0,60 por operación. Si su dueño se cansa de ver ganancias que se dan la vuelta y cierra en 1 erre, el acierto sube al 65 % —mejor en el Excel—, pero el cociente cae a 1 por 1: 0,65 × 1 − 0,35 × 1 = +0,30. Veinticinco puntos más de porcentaje y la mitad de esperanza.
Por eso, cuando alguien me enseña que ha mejorado su ratio de acierto, no pregunto cuánto ha subido, sino qué ha tocado para subirlo.
Cuántas operaciones hacen falta para fiarte del número
Tu porcentaje es una estimación y toda estimación tiene margen. El error típico es la raíz cuadrada de la probabilidad de acierto por la de fallo, dividido entre el número de operaciones.
Con 30 operaciones y un 40 % de aciertos: 0,40 × 0,60 = 0,24; entre 30 son 0,008; su raíz es 0,089. Nueve puntos de margen, dieciocho a dos desviaciones: tu 40 % real puede estar entre el 22 % y el 58 %. Esa horquilla se mete por debajo del umbral del 25 %: con treinta operaciones no sabes ni si tu sistema gana.
Con 200 operaciones, 0,24 entre 200 son 0,0012 y su raíz es 0,035: siete puntos a dos desviaciones, entre el 33 % y el 47 %. Con 1.000 el error típico baja a 0,015: poco más de tres puntos a dos desviaciones. Fíjate en la mecánica: para partir el margen por la mitad hay que multiplicar las operaciones por cuatro, y de 30 a 120 el error pasa de 0,089 a 0,045. Cambiar de sistema cada veinte operaciones es seguir el ruido.
Rachas de pérdidas: lo que el porcentaje no avisa
El sistema B falla seis de cada diez veces. Cinco fallos seguidos son 0,6 elevado a 5, o sea 0,078: casi un 8 %, una vez de cada trece. Ocho seguidos salen a 0,017 y diez seguidos a 0,006.
En un año de 200 operaciones caben 193 tramos de ocho consecutivas, y a razón de un 1,7 % por tramo salen unas tres rachas de ocho pérdidas seguidas. Es aproximado, porque los tramos se solapan, pero el mensaje no cambia: no es que puedan salir; van a salir.
Ocho pérdidas seguidas con una erre de 100 euros son 800 euros, el 8 % de una cuenta de 10.000; con un riesgo del 2 %, 1.600 euros y un 16 %. El sistema ganador se abandona justo ahí: la esperanza positiva no se cobra por operación, sino a plazos y sin avisar.
Preguntas frecuentes
¿Qué porcentaje de aciertos es bueno? Ninguno en abstracto: cuenta la distancia entre lo que aciertas y tu umbral. El sistema B acierta el 40 % con un listón del 25 %: quince puntos de colchón. El de marzo acertaba el 71 % con un listón del 71,4 %: cuatro décimas por debajo. El que parecía casi el doble de bueno era el único que perdía dinero.
¿Me vale el ratio de acierto del backtest? Solo si le has restado los costes, y casi ningún backtest casero lo hace. Un coste de 0,05 erres por operación parece nada: con 200 al año son 10 erres. Y cuando ganas 3 y pierdes 1, cada punto de acierto vale 0,04 erres, así que tapar ese 0,05 exige 1,25 puntos más. Con un colchón de un punto, el backtest te enseña un sistema que en real pierde.
¿Tiene sentido un sistema que acierta el 90 %? Puede tenerlo, pero exige más muestra, no menos. Si gana 0,15 por cada 1 arriesgado, su umbral es 1 ÷ 1,15 = 86,96 %: tres puntos de colchón. Con 200 operaciones el error típico es la raíz de 0,9 × 0,1 entre 200, o sea 0,021: más de cuatro puntos a dos desviaciones. El margen se come el colchón: ese es el sistema que funciona tres años y lo devuelve de golpe.
Puntos clave
- El ratio de acierto solo significa algo junto a lo que ganas y lo que pierdes.
- La esperanza manda: 0,70 × 1 − 0,30 × 3 da −0,20 erres, y 0,40 × 3 − 0,60 × 1 da +0,60.
- Tu listón es uno dividido entre uno más el cociente ganancia-pérdida: 25 % si ganas 3 por 1, 71,4 % si ganas 0,4 por 1.
- Acercar el objetivo sube el porcentaje y baja la esperanza: del 40 % con 3 erres al 65 % con 1 erre se pierde la mitad.
- Con 30 operaciones el margen es de dieciocho puntos; para partirlo por la mitad hay que multiplicar la muestra por cuatro.


